sábado, 29 de enero de 2011

Contribuyen la ciencia y la tecnología al establecimiento de la paz y el desarrollo?

Universidad Jaume I (2003)
A modo de introducción

La ciencia ha contribuido enormemente a la evolución y mejora de la sociedad moderna y la aplicación del saber científico sigue proporcionando instrumentos poderosos para responder a muchos de los desafíos a los que se enfrenta la humanidad, como la erradicación de la pobreza, la prestación de atención médica y el suministro de alimentos y el abastecimiento de agua potable, al igual que los adelantos registrados en los últimos años en materia de genética y biotecnología encierran perspectivas extraordinarias para toda la humanidad.

Hasta ahora parece que la respuesta a la pregunta formulada sea afirmativa, si bien hay que destacar que muchos investigadores han expresado sus dudas acerca de lo positivo de la ciencia y la tecnología y a cuestionar si producían realmente los beneficios que la sociedad creía. Intelectuales de diversas corrientes insinuaron que había aspectos negativos asociados a las ventajas que durante largo tiempo se habían aceptado como el principal legado de la ciencia y la tecnología, entre ellos John K. Galbraith, que advertía sobre la inestabilidad de una economía basada únicamente en el beneficio económico.

Algunos de los adelantos están provocando grandes desigualdades que caracterizan la forma en que se llevan a cabo las actividades científico-técnicas en todo el mundo. Los países en desarrollo, por ejemplo, asignan por lo general mucho menos del 1% de su PNB a la investigación científica, mientras que los países ricos le dedican entre el 2 y el 3%. El número de científicos por cada millón de habitantes de los países en desarrollo es entre 10 y 30 veces inferior al de los países desarrollados. La idea de que la ciencia está dividida en dos mundos es inaceptable para el espíritu científico, pero es forzoso reconocer que esa división se agranda en lugar de reducirse.

En las últimas décadas se observa que la creciente preocupación por la ciencia y la tecnología tiene que ver, más que nunca, con los profundos problemas sociales y políticos que estas llevan aparejados. La problemática actual de la tecnología se revela a través de distintas manifestaciones y circunstancias; asistiendo a un continuo deterioro del medio ambiente y de las relaciones sociales, al tiempo que experimentamos un distanciamiento y una desconfianza creciente como consecuencia del incremento de la complejidad de los desarrollos científico-tecnológicos.

La ciencia, la tecnología, las implicaciones éticas, los costos sociales y ecológicos de la ciencia son temas preferentes en el momento actual dados los graves problemas que la actividad científica está generando de cara a la libertad y la supervivencia misma del ser humano.


Ciencia, Tecnología y Paz
Aceleración de los cambios tecnológicos

La historia de la técnica está sujeta a la evolución del genero humano, y es esa parte de la cultura material de los pueblos, la que representa una medida interesante de su nivel evolutivo, así como la capacidad tecnológica de los hombre para transformar su entorno, logrando mejorar sus condiciones de vida mediante un proceso de innovaciones constantes. Es posible afirmar entonces, que la evolución científico-técnica depende directamente del nivel de desarrollo alcanzado por el género humano, tanto desde el punto de vista material, como intelectual y espiritual.

En la dinámica evolutiva de la humanidad el saber científico se mantiene en el tiempo, gracias a su constante y ascendente movilidad. Por esta razón es posible comprender, como de formas aparentemente simples, se fuera pasando hacía otras más complejas, de acuerdo con el nivel evolutivo de cada sociedad.

A partir de los más toscos y primitivos instrumentos de piedra, hueso y palo, utilizados para cortar, cavar y golpear, el hombre va desarrollando una serie de destrezas, que a la vez que le procuran un mejor sustento, perfeccionaron poco a poco, sus actividades socio-laborales, base del actual desarrollo socio-económico, vinculado con el nivel de dominio que fue adquiriendo el hombre sobre su entorno, acompañado de un movimiento constante y ascendente de las formas sociales, económicas, políticas y culturales.

Hoy es posible constatar que los adelantos científico-técnicos se suceden con tal celeridad que resulta difícil obtener toda la información acerca de cualquier cuestión al respecto no sólo las puramente teóricas sino también los supuestos éticos a los que nos enfrentamos. No obstante, el hombre busca satisfacer sus necesidades a cualquier precio, para mejorar sus condiciones de vida. Estas necesidades parecen no tener fin siendo de carácter ilimitado y encadenadas unas a otras. Esto significa, que la satisfacción de las mismas, obliga al hombre a poner en constante movimiento su ingenio y creatividad, a través de distintos procesos.

En la comunidad primitiva el hombre fue aplicando su inventiva generando alternativas, buscando sobrevivir en un mundo que le era hostil. Hoy el panorama es diferente, porque la complejidad del desarrollo tecnológico corresponde a formas socio-económicas igualmente complejas, caracterizada por la ilimitada producción de conocimientos. La carrera tecnológica a la que estamos asistiendo amenaza con dejar rezagados a la mayoría de países, concentrando y monopolizando la producción, aplicación y difusión de la tecnociencia.

Tanto el hombre primitivo como el actual, guardando las debidas proporciones históricas, se han enfrentado al reto de satisfacer sus necesidades más apremiantes, sólo que en épocas diferentes, pero el hecho de que el hombre primitivo creara y aplicara la técnica a su favor, constituye la característica diferencial con respecto al hombre contemporáneo.

Tecnología y Poder

Una de las características de la revolución del conocimiento, consiste en la necesidad de producir, vender, contaminar y dominar más. Este último apartado es el más preocupante porque en estas sociedades, el efecto de demostración, traducido en el constante afán de imitar los patrones de vida, producción, consumo y por supuesto contaminación de otras sociedades más avanzadas, ha venido desarrollando estructuras insostenibles. Se observa con preocupación el significado de vivir en un mundo en constante desequilibrio, amenazado por los riesgos de orden natural y por los tecnológicos militares.

Este tercer mundo representa hoy el terreno más apetecido para la venta de tecnología militar, por parte de los traficantes mundiales, que intercambian sin ningún escrúpulo las más nuevas tecnologías de la muerte. Porque la primacía tecnocrática del conocimiento científico no sólo ha dado lugar a formas no democráticas de legitimación política, sino que también ha permitido orientar la  producción tecnológica en ese sentido. El desarrollo de saberes y técnicas alternativas, carentes de respaldo económico y político, queda prácticamente marginado de la reproducción tecnocientífica por el monopolio estatal, industrial y militar.

Por lo general, las relaciones problemáticas de la ciencia y la tecnología con la democracia se consideran en el sentido de que determinados resultados de la investigación y del desarrollo científico-tecnológico pueden poner en peligro o coartar las libertades democráticas. De acuerdo con determinadas filosofías, la verdad científica o la solución tecnológica óptima no pueden ser objeto de procedimientos democráticos. La razón sería que la ciencia y la tecnología suponen una capacitación superior basada en formas de conocimiento “objetivo” que necesariamente son minoritarias.

Aunque las comunidades de científicos y tecnólogos no puedan considerarse como elites estructuradas de poder, la importancia política de la ciencia y de la tecnología es considerable en diversos aspectos. En la práctica política no sólo se tiende a plantear la solución a problemas públicos como cuestiones que hay que delegar, de alguna forma, en manos de científicos y tecnólogos ( a los que se califica de expertos), sino que reclama la autoridad del discurso científico como base para la legitimación de las decisiones políticas.

Se da por supuesto que el saber tecnocientifico califica de manera especial para resolver problemas y tomar decisiones sin que se tenga en cuanta la opinión ni la voluntad de la mayoría de los afectados. La creciente carrera armamentística y su extensión a diversas regiones del mundo crearon una situación general propicia para los conflictos regionales, los cuales a su vez, generan mayor tensión internacional y mayores ganancias para el complejo bélico mundial.

Por otra parte muchas de estas sociedades con un gran número de necesidades básicas sin cubrir invierten en tecnologías de la guerra antes que en las de paz y desarrollo, lo cual constituye una irresponsabilidad histórica, en detrimento de toda la humanidad y de su valiosa biodiversidad. Más grave aún cuando los poderosos capitales de algunos países están dedicados a financiar la producción de armamentos de exterminio masivo, y peor que cuenten con el apoyo del personal científico altamente cualificado, chocando peligrosamente la tecnología en contra del desarrollo humano sostenible. La tecnología militar (tanques, armas dotadas con rayos láser, biológicas, químicas, nucleares, gases de todo tipo...) lejos de representar un avance en materia tecnológica para el mundo, significa una terrible agresión a los principios humanitarios, que únicamente fomentan marginalidad y exclusión en las zonas menos desarrolladas del planeta. 

Tecnología y Bienestar

Es preciso reconocer en la tecnología, algo más que un producto de destrucción pues ha contribuido a elevar la calidad de vida sobre el planeta, destacando entre ellas las tecnologías verdes.

No es posible que las tecnologías de la muerte le roben espacio a las de la vida, en la cual están empeñados un sinnúmero de científicos humanistas en el mundo. Considerando que en lugar de borrar del mapa al enemigo, sin dejar rastro alguno, es necesario desarmar los ánimos, buscando otras opciones de carácter científico y tecnológico que contrarresten el hambre, la miseria y el creciente deterioro del medio ambiente, etc., como verdaderos enemigos de los hombres.

De ahí la importancia de crear líneas de investigación estratégicas como la incorporación del DIES (Desarrollo Industrial Ecológicamente Sostenible), la generación y desarrollo de las tecnologías verdes, además del rescate de las tecnologías autóctonas.

Hace falta un debate democrático y bien fundado sobre la producción y la aplicación del saber científico. La comunidad científica y los políticos deberían tratar de fortalecer la confianza de los ciudadanos en la ciencia y el apoyo que les prestan mediante ese debate. El fortalecimiento del papel de la ciencia en pro de un mundo más equitativo, próspero y sostenible requiere un compromiso a largo plazo de todas las partes interesadas.

Podemos resumir los aspectos positivos y negativos de la ciencia y tecnología, que hemos ido analizando en el siguiente cuadro comparativo:


Aspectos Positivos

Aspectos Negativos

El saber científico ha dado lugar a notables innovaciones muy beneficiosas para la humanidad.

La esperanza de vida ha aumentado de manera considerable y se han descubierto tratamiento para muchas enfermedades.

La producción agrícola se ha incrementado considerablemente en muchos lugares del mundo para atender las necesidades crecientes de la población.

Esta al alcance de la humanidad el liberarse de los trabajos penosos gracias al progreso tecnológico y a la explotación de nuevas fuentes de energía.

Las tecnologías basadas en nuevos métodos de comunicación, tratamiento de la información e informática han suscitado oportunidades.



Las aplicaciones de los avances científicos y el desarrollo y la expansión de la actividad de los seres humanos han provocado también la degradación del medio ambiente y catástrofes tecnológicas, y han contribuido al desequilibrio social y la exclusión.

Un ejemplo. El progreso científico ha posibilitado la fabricación de armas muy perfeccionadas, lo mismo tradicionales que de destrucción masiva.

Existe ahora la posibilidad de instar a una reducción de los recursos asignados a la concepción y fabricación de nuevas armas y fomentar la transformación, al menos parcial de las instalaciones de producción e investigación militares para destinarlas a fines civiles

La preocupación por la relación entre la trilogía ciencia-tecnología-paz ha impulsado varias acciones desde distintos organismos internacionales como han sido la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, la Declaración sobre la Ciencia y el uso del Saber Científico y el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.

Conferencia mundial sobre la ciencia

Durante la Conferencia Mundial sobre la Ciencia, el 1 de julio de 1999 se adoptó la Declaración sobre la Ciencia y el uso del saber Científico. En ella se reconoce la situación de interdependencia creciente de la sociedad actual y que nuestro futuro es indisociable de la preservación de los sistemas de sustentación de la vida en el planeta y de la supervivencia de todas las formas de vida.

Declaración sobre la ciencia y el uso del saber científico

Los participantes en la Conferencia Mundial sobre la Ciencia para el siglo XXI: Un nuevo compromiso, reunidos en Budapest (Hungría) del 26 de junio al 1 de julio de 1999, bajo los auspicios de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y Cultura (UNESCO) y el Consejo Internacional para la Ciencia (ICSU), redactaron las siguientes consideraciones:

1.   el lugar que ocupan las ciencias naturales en la actualidad y la dirección que están tomando, las repercusiones sociales que han tenido y lo que espera de ellas la sociedad,

2.   que en el siglo XXI la ciencia debe convertirse en un bien compartido solidariamente en beneficio de todos los pueblos, que la ciencia constituya un poderoso instrumento para comprender los fenómenos naturales y sociales y que desempeñará probablemente un papel aún más importante en el futuro a medida que se conozca mejor la complejidad creciente de las relaciones que existen entre la sociedad y el medio natural,

3.   la necesidad cada vez mayor de conocimientos científicos para la adopción de decisiones, ya sea en el sector público o en el privado, teniendo presente en particular la influencia que la ciencia ha de ejercer en la formulación de políticas y reglamentaciones,

4.   que el acceso al saber científico con fines pacíficos desde una edad muy temprana forma parte del derecho a la educación que tiene todos los hombres y mujeres, y que la enseñanza de la ciencia es fundamental para la plena realización del ser humano, para crear una capacidad endógena y para contar con ciudadanos activos e informados,

5.    que la investigación científica y sus aplicaciones pueden ser de gran beneficio para el crecimiento económico y el desarrollo humano sostenible, comprendida la mitigación de la pobreza, y que el futuro de la humanidad dependerá más que nunca de la producción, la difusión y la utilización equitativa del saber,

6.   que la investigación científica es una fuerza motriz fundamental en el campo de la salud y la protección social y que una mayor utilización del saber científico podría mejorar considerablemente la salud de la humanidad,

7.   el proceso de mundialización en curso y la función estratégica que en él desempeña el conocimiento científico y tecnológico,

8.   la imperiosa necesidad de reducir las disparidades entre los países en desarrollo y los desarrollados mejorando las capacidades e infraestructuras científicas de los países en desarrollo,

9.   que la revolución de la información y la comunicación ofrece medios nuevos y más eficaces para intercambiar los conocimientos científicos y hacer progresar la educación y la investigación,

10. la importancia que tiene para la investigación y la enseñanza científica el acceso libre y completo a la información y los datos de dominio público,

11. la función que desempeñan las ciencias sociales en el análisis de las transformaciones sociales relacionadas con los adelantos científicos y tecnológicos y en la búsqueda de soluciones a los problemas que esos procesos general,

12. las recomendaciones de las grandes conferencias convocadas por las organizaciones del sistema de las Naciones Unidas y otras entidades y de las reuniones asociadas a la Conferencia Mundial sobre la Ciencia,

13. que la investigación científica y el uso del saber científico deben respetar los derechos humanos y la dignidad de los seres humanos, en consonancia con la Declaración de los Derechos Humanos y a la luz de la Declaración Universal sobre el Genoma Humano y los Derechos Humanos,

14. que algunas aplicaciones de la ciencia pueden ser perjudiciales para las personas y la sociedad, el medio ambiente y la salud de los seres humanos e incluso poner en peligro la supervivencia de la especie humana, y que la ciencia aporta una contribución indispensable a la causa de la paz y el desarrollo y la protección y la seguridad mundiales,

15. que incumbe a los científicos, junto a otros importantes agentes, una responsabilidad especial para evitar las aplicaciones de la ciencia que son éticamente erróneas o que tiene consecuencias negativas,

16. la necesidad de practicar y aplicar las ciencias de acuerdo con normas éticas apropiadas, fundadas en un amplio debate público,

17. que la labor científica y el uso del saber científico deben respetar y preservar todas las formas de vida y los sistemas de sustentación de la vida de nuestro planeta,

18. que siempre hubo un desequilibrio entre hombres y mujeres en todas las actividades de las ciencia,

19. que existen obstáculos que han impedido la plena participación de hombres y mujeres de otros grupos, entre otros las personas discapacitadas, los pueblos indígenas y las minorías étnicas, denominados grupos desfavorecidos,

20. que los sistemas tradicionales y locales de conocimiento, como expresiones dinámicas de la percepción y la comprensión del mundo, pueden aportar, y lo han hecho en el curso de la historia, una valiosa contribución a la ciencia y la tecnología, y que es menester preservar, proteger, investigar y promover ese patrimonio cultural y ese saber empírico,

21. que son necesarias unas nuevas relaciones entre la ciencia y la sociedad para resolver apremiantes problemas mundiales como la pobreza, la degradación del medio ambiente, la insuficiencia de los servicios de salud pública y la seguridad del suministro de alimentos y agua, especialmente en relación con el crecimiento demográfico,

22. la necesidad de que los gobiernos, la sociedad civil y el sector de la producción asuman un compromiso firme con la ciencia, y de que los investigadores científicos asuman un compromiso igualmente firme en pro del bienestar de la sociedad


Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo

El 10 de noviembre de 2002, la UNESCO celebró por vez primera el Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo. Su objetivo es recordar que la ciencia es un patrimonio común en cuya práctica y en cuyo progreso deben participar todos los países. La mejor manera de salvaguardar la paz consiste en poner los beneficios de la ciencia a disposición de todos los países y de todas las personas por igual, pues dondequiera que aumentan las desigualdades se están sembrado conflictos.

Los principales objetivos del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo que se señalaron fueron:

a.    renovar el compromiso, tanto nacional como internacional, en pro de la ciencia para la paz y el desarrollo, y hacer hincapié en la utilización responsable de la ciencia en beneficio de las sociedades y, en particular, para la erradicación de la pobreza y en pro de la seguridad humana.

b.    lograr una mayor conciencia en el público de la importancia de la ciencia y colmar la brecha entre la ciencia y sociedad.

Esta organización, en virtud de su mandato y constitución, tiene el deber moral de promover la ciencia al servicio de la paz y el desarrollo. Ahora bien esta tarea incumbe a todas las organizaciones internacionales, los gobiernos, la comunidad científica y la sociedad civil, reafirmando las necesidades más apremiantes del mundo:  la necesidad de luchar contra la pobreza y las enfermedades crónicas, de construir sociedades en paz consigo mismas y con las demás  y la de elevar a dos tercios de la población mundial a un nivel de vida compatible con la dignidad humana. El Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo es una ocasión de hacer votos una vez más para que la ciencia contribuya a la causa de la paz y el desarrollo en todo el mundo.

A modo de conclusión

Hay que reconocer la importancia de la influencia de las innovaciones tecnológicas, en el desarrollo social, económico, cultural, ambiental y político de la humanidad siendo fundamental insertar la ciencia y la tecnología dentro de los procesos de cambio social y de pacificación de nuestras sociedades.

Conforme el saber científico se ha transformado en un factor decisivo de la producción de riquezas, su distribución se ha vuelto más desigual. Lo que distingue a los pobres (sean personas o países) de los ricos no es sólo que posean menos bienes, sino que la gran mayoría de ellos está excluida de la creación y de los beneficios del saber científico.

La tecnología es poder, poder del que la produce y maneja sobre el que la recibe y aplica. El verdadero sentido de estos conceptos es la de servir de instrumentos de paz, progreso social y desarrollo no de instrumentos de guerra –tecnología militar- y de exclusión.


Referencias bibliográficas

ACEVEDO PINEDA, Elsa B., “Ciencia y Tecnología para la Paz y el Desarrollo.” Revista Iberoamericana de Ciencia, Tecnología, Sociedad e Innovación [consultado el 8 junio 2003] Disponible en: URL:. http://campus-oei.org/salactsi/elsa2.htm .
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DECLARACIÓN SOBRE LA CIENCIA Y EL USO DEL SABER CIENTÍFICO Adoptada por la Conferencia mundial sobre Ciencia el 1 de julio de 1999.
MATSUURA, Koichiro., Mensaje del director de la UNESCO con motivo del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo (10 de noviembre de 2002)
RESOLUCIÓN 31C/20 Proclamación del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.
MEDINA, Manuel., “La filosofía de la tecnocracia.”, en: Ciencia, tecnología y sociedad. Estudios interdisciplinares en la universidad, en la educación y en la gestión pública. Eds. Manuel Medina y José Sanmartín. Barcelona: Anthropos, 1990, pp.153-167
SANMARTIN, José., “La ciencia descubre. La industria aplica. El hombre se conforma. Imperativo tecnológico y diseño social.”, en: Ciencia, tecnología y sociedad. Estudios interdisciplinares en la universidad, en la educación y en la gestión pública. Eds. Manuel Medina y José Sanmartín. Barcelona: Anthropos, 1990, pp.168-180


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